El Servicio Secreto de Estados Unidos inició una investigación la madrugada del domingo tras recibir reportes de disparos en los alrededores de la Casa Blanca. Poco después de la medianoche, los agentes se desplegaron en la zona de Lafayette Park, situado justo al norte de la residencia presidencial.
Tras los avisos, los agentes llevaron a cabo una búsqueda exhaustiva tanto en el parque como en las calles aledañas. Según fuentes de la agencia, no se localizó a ningún sospechoso durante el operativo y no se han reportado heridos.
Medidas de seguridad reforzadas
El portavoz del Servicio Secreto, Anthony Guglielmi, confirmó que, aunque las operaciones en la Casa Blanca continúan con normalidad, la agencia ha adoptado una "postura de seguridad reforzada". Algunas calles de la zona fueron cerradas temporalmente para facilitar las investigaciones, pero ya han sido reabiertas al tránsito.
Los investigadores trabajan actualmente para identificar a una persona de interés y localizar un vehículo que podría estar relacionado con el incidente. Un representante del Servicio Secreto confirmó el domingo por la noche que la investigación sigue en curso.
El presidente Donald Trump permaneció en Washington D.C. durante todo el fin de semana. El director de comunicaciones de la Casa Blanca, Steven Cheung, señaló en una publicación en X que el presidente estuvo trabajando desde la Casa Blanca y el Despacho Oval durante el fin de semana festivo.
Aunque el presidente suele viajar con frecuencia a su residencia de Mar-a-Lago, en Florida, esta vez optó por quedarse en la capital. Según informes de CBS News, tiene previsto ofrecer una cena familiar de Pascua en la Casa Blanca este domingo.
La Casa Blanca no ha emitido un comunicado oficial sobre el suceso. El Servicio Secreto continúa coordinándose con las autoridades locales para analizar las pruebas y seguir las pistas disponibles.