El Senado de México está trabajando para modificar la legislación secundaria de la reforma de la jornada laboral de 40 horas, con el fin de exigir explícitamente dos días de descanso por cada cinco trabajados. Aunque una reforma constitucional aprobada en febrero de 2026 redujo el límite semanal, el texto original no establecía la obligatoriedad de una semana de cinco días, dejando a los trabajadores expuestos a jornadas de seis días.
Expertos legales y defensores de los derechos laborales criticaron la reforma inicial calificándola de "simulación", ya que permitía a las empresas redistribuir las 40 horas en seis días. Al mantener el mínimo legal de un día de descanso por cada seis trabajados, el borrador anterior cumplía técnicamente con la ley, pero ignoraba el espíritu de un fin de semana de dos días.
Cerrando el vacío legal
Para corregir esto, las comisiones del Senado están revisando la Ley Federal del Trabajo para eliminar la expresión "hasta" al definir la jornada diaria de ocho horas. Según informes de El Economista y Milenio, la nueva redacción establece una jornada laboral estándar de ocho horas, lo que obliga efectivamente a adoptar una semana laboral de cinco días.
El secretario del Trabajo, Marath Bolaños, confirmó la intención del gobierno de estandarizar el horario. "Si trabajas ocho horas al día, se te deben garantizar dos días de descanso a la semana", afirmó durante las recientes discusiones.
La propuesta actualizada también introduce regulaciones más estrictas para las horas extras. Bajo las nuevas reglas, los trabajadores estarán limitados a 12 horas adicionales por semana. Cualquier tiempo trabajado más allá de ese umbral requerirá un pago adicional del 200%, una medida diseñada para evitar que los empleadores fuercen al personal a cumplir semanas laborales de 52 horas.
La transición a la semana de 40 horas seguirá siendo gradual, con un plan gubernamental de reducción escalonada de dos horas por año hasta alcanzar el objetivo final en 2030. La presidenta Claudia Sheinbaum ha defendido este cronograma como un paso necesario para proteger a las empresas de impactos económicos abruptos.
Más allá de los factores económicos, el impulso legislativo subraya la creciente preocupación por la salud pública. El dictamen oficial señala que las jornadas extensas están directamente relacionadas con la fatiga crónica, los trastornos del sueño y las enfermedades cardiovasculares. Al imponer un fin de semana de dos días, el Senado busca frenar el desgaste físico y mental causado por el actual modelo de 48 horas.
Si los cambios son aprobados en comisión y posteriormente por el pleno del Senado, la reforma consolidará el cambio estructural en el mercado laboral mexicano. Esta medida pondría fin oficialmente a la práctica de medir el descanso en horas en lugar de días completos, asegurando que la semana de 40 horas funcione según lo previsto.