La Era
5 abr 2026 · Actualizado 04:02 p.m. UTC
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El Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles no alcanza sus objetivos de pasajeros en medio de persistentes preocupaciones sobre infraestructura

Cuatro años después de su inauguración, el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) lucha por cumplir con las proyecciones operativas iniciales, mientras los críticos sostienen que no ha logrado aliviar la congestión en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.

Isabel Moreno

2 min de lectura

El Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles no alcanza sus objetivos de pasajeros en medio de persistentes preocupaciones sobre infraestructura
Foto: mageba-group.com

Una trayectoria decepcionante

Cuatro años después de su gran inauguración, el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) se encuentra en el centro de un creciente debate sobre su eficacia y viabilidad a largo plazo. Informes recientes indican que la instalación opera con aproximadamente 13 millones de pasajeros menos de lo proyectado inicialmente, lo que arroja una sombra sobre las ambiciosas expectativas del gobierno para este centro de conexiones.

Los críticos del proyecto, incluido el director del Instituto Nacional de Investigación sobre Infraestructura y Justicia (INIJA), han expresado abiertamente las deficiencias de la instalación. Al calificar al aeropuerto como una "base militar con operaciones civiles construida por capricho", los detractores argumentan que la terminal no ha cumplido su objetivo principal: reducir la saturación crónica del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM).

Desafíos estructurales y logísticos

Más allá de las cifras brutas de pasajeros, el aeropuerto enfrenta críticas persistentes sobre su integración en el sistema de aviación nacional. Los observadores de la industria han señalado una falta fundamental de conectividad, tanto aérea como terrestre, como una barrera principal para el crecimiento. Para muchos viajeros y empresas de logística, la distancia y la dificultad de acceso al aeropuerto siguen siendo obstáculos significativos, lo que impide que funcione como una verdadera piedra angular de la infraestructura de aviación mexicana.

Aunque el gobierno originalmente concibió al AIFA como una solución crítica a la crisis de capacidad en la capital, la realidad sugiere que el aeropuerto aún no ha ganado la tracción necesaria para convertirse en un actor clave. La brecha persistente entre las cifras de tráfico proyectadas y las reales destaca las dificultades de desviar los flujos de pasajeros establecidos hacia una ubicación nueva y más aislada.

Perspectivas a futuro

A medida que el aeropuerto supera su cuarto aniversario, la conversación en el sector de la aviación está pasando del optimismo inicial a una evaluación más crítica de su sostenibilidad operativa. El incumplimiento de los objetivos de pasajeros ha alimentado la preocupación de que la instalación pueda permanecer subutilizada en el futuro previsible, a menos que se realicen mejoras significativas en su conectividad y oferta de servicios.

Por ahora, el AIFA sigue siendo un proyecto polarizador. Si bien sus defensores pueden señalar su estatus como una instalación moderna, los datos sugieren que aún no ha demostrado su valor como activo estratégico para la red de transporte de la nación. Si el aeropuerto puede cerrar el déficit de 13 millones de pasajeros sigue siendo una pregunta abierta, la cual probablemente dependerá de futuras inversiones en infraestructura y de un cambio fundamental en la forma en que la instalación se integra en la estrategia regional más amplia.

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