Los municipios de Naucalpan, Cuautitlán Izcalli y Tlalnepantla mantienen operativos permanentes contra la venta ilegal de bebidas alcohólicas en comercios y vías públicas. Las autoridades argumentan que estos puntos se asocian directamente con conductas delictivas y actos de violencia en distintas comunidades.
El alcalde de Naucalpan, Isaac Montoya Márquez, declaró que el alcohol actúa como un desinhibidor que puede detonar agresiones. Este edil advirtió que no habrá tolerancia hacia la comercialización ilegal en tianguis, ferias y espacios públicos. Los operativos para identificar y clausurar estos espacios comenzarán en abril.
Estrategia Municipal de Seguridad
En Cuautitlán Izcalli, el gobierno municipal suspendió 63 chelerías y establecimientos que operaban de forma irregular. El presidente municipal Daniel Serrano afirmó que existe una relación directa entre el funcionamiento ilegal de estos espacios y la comisión de delitos. La estrategia de seguridad prioriza la revisión constante de unidades económicas dedicadas a la venta de alcohol.
En Tlalnepantla, la Comisaría General de Proximidad y Seguridad Ciudadana inspeccionó 14 chelerías y bares para verificar el cumplimiento de la normativa vigente. De manera provisional, se suspendieron ocho negocios por incurrir en faltas graves como operar un giro distinto al autorizado. Las unidades económicas también enfrentaron sanciones por rebasar el aforo permitido.
Impacto en el Comercio Local
Estas medidas se suman a la supervisión permanente que mantienen los ayuntamientos contra la venta irregular de bebidas alcohólicas en bares y chelerías. Las clausuras afectan la economía local, pero las autoridades sostienen que la seguridad pública prevalece sobre los intereses comerciales. La normativa vigente exige documentación necesaria para el funcionamiento legal de los establecimientos.
Las acciones de los tres municipios responden a un contexto de seguridad donde se busca reducir los factores que detonan la violencia. Los casos más relevantes registrados en los últimos meses en Naucalpan están relacionados con la venta de bebidas sin los permisos correspondientes. El objetivo es eliminar los focos rojos identificados en la vía pública.
Este enfoque regulatorio se alinea con las políticas de seguridad ciudadana implementadas en la región del Estado de México. Los funcionarios locales consideran que la fiscalización estricta es necesaria para proteger a la población. Se espera que los operativos continúen tras el inicio de las clausuras programadas.
La situación refleja la tensión entre el control del orden público y la supervivencia de pequeños comercios informales. Las organizaciones locales podrían solicitar diálogo con Hacienda y el SAT sobre los riesgos para proyectos sociales. La implementación efectiva de estas normas determinará el impacto real en la reducción de la inseguridad.