Apenas el 4% de los mexicanos contrata un seguro funerario anticipado, según reportó expansion.mx. Esta baja cifra contrasta con las ventajas económicas que ofrecen los planes preventivos frente a la contratación inmediata.
Los costos de los servicios funerarios en el país presentan una disparidad marcada según la categoría del proveedor. De acuerdo con Oscar Padilla, directivo del sector, existen tres niveles de precios principales.
Los servicios subsidiados por instituciones como el IMSS o el ISSSTE oscilan entre los 9,000 y 12,000 pesos. Por otro lado, las funerarias locales o de colonia manejan rangos de entre 13,000 y 21,000 pesos.
En el segmento de funerarias de cadena, como J. García López o Gayosso, los precios parten desde los 22,000 pesos y pueden alcanzar hasta los 150,000 o 200,000 pesos por servicio.
El beneficio de la previsión
Contratar un plan a futuro permite un ahorro de hasta el 35% en comparación con los servicios contratados al momento del deceso. Además, estas pólizas suelen ofrecer esquemas de financiamiento en mensualidades.
Elena, una cliente del sector, compartió su experiencia con los servicios de Gayosso. Ella adquirió su plan en 2021, justo cuando acababa de pasar la pandemia.
“Me dijeron que los paquetes se habían encarecido mucho, pero me ofrecieron un descuento y un plan a meses. Fueron 36 mensualidades de aproximadamente 1,500 a 1,550 pesos cada una, y terminé de pagarlo en 2024”, relató.
Una vez liquidado el plan, los costos suelen quedar congelados. Según explicó Padilla, los usuarios no requieren realizar pagos adicionales, a menos que decidan añadir servicios no contemplados originalmente.
“Una vez que pagas el plan, el precio queda congelado: no vuelves a pagar nada más y el servicio no pierde vigencia. Tenemos clientes que compraron sus planes desde 1981”, afirmó Padilla.
Estos servicios suelen tener un carácter familiar, permitiendo que la cobertura sea utilizada por más personas del núcleo cercano.
Antes de realizar cualquier contratación, el CEO de J. García López recomienda verificar la legitimidad de la empresa. Es fundamental confirmar que la entidad tenga una dirección física real y que no registre quejas ante la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco).