La economía y la inversión en México volvieron a mostrar una tendencia negativa durante el primer trimestre del año, según reportó elfinanciero.com.mx.
La inversión fija bruta en el país registró una caída del 1.1% en enero en comparación con el mes inmediato anterior. Respecto al mismo mes del año pasado, el descenso fue del 2.2%.
Este comportamiento marca 17 meses de retrocesos ininterrumpidos. Actualmente, el nivel de inversión se sitúa aproximadamente un 10% por debajo de las cifras registradas a mediados de 2023.
El sector privado es el principal motor afectado, ya que representa el 90% del total de la inversión nacional. En enero, la inversión privada experimentó una tasa de caída del 4.5%.
Esta desaceleración sugiere que la actividad económica total continuará débil en los próximos meses, manteniéndose muy por debajo de los pronósticos oficiales.
Impacto en el empleo y la inflación
La falta de inversión compromete la capacidad de las empresas para incrementar la producción futura. Según elfinanciero.com.mx, una menor inversión impactará en menores ingresos del sector público, lo que resultará en un mayor déficit fiscal del previsto.
El panorama laboral también muestra signos de deterioro. Las estadísticas de la ENOE, elaboradas por el INEGI, señalan una reducción de 230 mil puestos de trabajo en los últimos doce meses.
Factores como el aumento de los salarios mínimos, la reducción de jornadas laborales y los costos derivados de la inseguridad están obligando a las empresas a reestructurarse. Este proceso incluye la reducción de personal menos capacitado y la adopción de inteligencia artificial.
Por otro lado, el empleo informal presenta un ligero incremento. Este fenómeno preocupa a los analistas, dado que la población en edad de trabajar crece más de un millón de personas cada año sin acceso a la formalidad.
La inflación también muestra una tendencia creciente. Durante la primera quincena de abril, el Índice de Precios al Consumidor alcanzó el 4.53%, mientras que el Índice No Subyacente subió un 5.4%.
Aunque el apoyo gubernamental a los precios de la gasolina y el diésel evitó un alza mayor, el costo para las finanzas públicas es relevante. Las tasas de interés de mediano y largo plazo ya no responden a la reducción de la tasa de referencia del Banco de México, con el riesgo de incrementarse próximamente.